30/09/07

El proyecto base



La diferencia entre “poner muebles”, y proyectar la ambientación y amoblamiento de un espacio para vivienda o profesional.

Cada espacio tiene una funcionalidad que le asignamos de acuerdo a nuestro modo de vida, costumbres y necesidades, por eso la conveniencia del asesoramiento de quienes tienen experiencia para evaluar y determinar las necesidades de cada familia o de cada profesional. Cuando encaramos un proyecto, hay varios elementos que se deben tener en cuenta y que deben conjugarse para lograr el efecto deseado: un espacio armónico, equilibrado y con un estilo propio.
La ubicación del mobiliario requiere de un conocimiento que incluye saber acompañar tonos, lustres, papeles, cortinados y la elección de telas que armonicen.
La iluminación es vital, porque según esté lograda será el efecto y el lucimiento de los otros elementos. Iluminar un ambiente o una casa no es solamente determinar qué tipo de artefacto vamos a poner, o qué modelo, sino “para qué”. Por ejemplo, si tenemos hijos, pensar en su crecimiento y en las necesidades futuras que pueden tener los espacios que necesitamos amoblar o decorar nos dará las pautas necesarias para prever medidas con vista al porvenir. Esto no quiere decir que debemos encarar el equipamiento completo con tanta anticipación, pero si contamos con un “proyecto base”, éste nos servirá de guía para ir realizándolo en sucesivas etapas.
Los puntos mencionados son también aplicables al proyecto de instalación o ambientación de un espacio profesional, es decir, un consultorio, oficina, estudio, etc.

Por este motivo es conveniente el respaldo de quienes tienen experiencia para evaluar estos aspectos tanto para una vivienda familiar, para una oficina o estudio, o para quien está proyectando su propia vivienda unipersonal.